domingo, 19 de abril de 2009

El origen (texto enviado por Rosa Arrendondo)

Me envía Rosa Arredondo, una de mis alumnas de 4º de ESO, el siguiente texto que me ha parecido realmente interesante. Muchísimas gracias, Rosa:

Hace 30.000 años los humanos ni conocíamos la figura de Dios. Por aquel entonces y hasta el 3.000 antes de Cristo, todos y cada unos de los fenómenos de la existencia, vida y muerte, luz y sombra, caos y orden, se le atribuían a las diferentes advocaciones de una gran diosa, maternal y que se representaba con grandes atributos femeninos.
La mujer era considerada el origen de la vida, la base de la sociedad, y como bien retrata José Rodríguez, en su Libro Dios nació mujer, tenía en sus manos el control de la producción de alimentos, de las instituciones sociales, y fue la protagonista de la mayor parte de los adelantos técnicos descubiertos durante toda la era preagrícola y hasta la aparición de la vida sedentaria, momento a partir del cual se vio desposeída de su ancestral poder por el varón, dueño ya de los medios productivos.

Fue a partir de entonces --y por intereses económicos-- cuando la mujer queda relegada a un plano de sumisión, y encajada en el papel de propiedad del varón, como último eslabón de una estructura social jerárquica, de clases, que se sostiene en las grandes religiones monoteístas, paralelamente aparecidas, y cuyos dioses masculinos refuerzan la nueva estructura.

En el Antiguo Testamento la mujer aparece ya como lo negativo, la representación del pecado, con una Eva que, sin entidad propia y fruto de una simple costilla del varón, encarna la tentación y el mal. Este planteamiento se repite a lo largo de la Biblia y mientras los patriarcas bíblicos acaparan el protagonismo de los textos la mujer aparece siempre en un segundo plano, que solo cobra importancia como espejo del mal, como por ejemplo, las hijas de Lot, que en la pecadora Sodoma emborracharon a su padre para quedarse preñadas de él.